Aqui estoy de vuelta luego del tan ansiado receso estival. Por mi parte elegí la patagonia, tal vez mi lugar en el mundo. Fue un viaje de fuerzas volcánicas, repleto de aguas calientes, humazos, olletas y fumarolas. En cuanto pueda subiré algunas fotos. Al final del viaje nos detuvimos a acampar por unos días en las tierras de una familia mapuche, en el lago Huechulafquen, con una vista hermosa al volcán Lanín.
Mientras cruzábamos la angostura entre el Huechulafquen y el Paimún,a remo en el bote de Mario, le pregunté si alguna vez lo había subido. Me respondió que ni él ni ninguno de los suyos jamás lo había hecho, ¨porque el mapuche respeta al Lanín, a la Naturaleza. Solo el Winca (el blanco) cree que lo puede todo¨.
Sigo pensando que es mucho lo que debemos aprender de estas culturas que todavía no se han alejado de la tierra. Que llevan en sus genes las enseñanzas de la pacha, de las fuerzas volcánicas, de las estrellas. Un conocimiento no mediado por la aproximación técninca del mundo, gloria y ocaso del occidente metafísico.
Pienso que en el fondo la solución es tan sencilla, que tan poco costaría eliminar del mundo al hambre, la contaminación, la injusticia. El problema no encuentra su dificultad en el plano teórico ni mucho menos. No estamos como estamos porque todavía no se halla pensado la verdad o pronunciado la palabra justa. Por el contrario, esta ha sido puesta en boca de los hombres una y mil veces, hoy, ayer y siempre.
El problema no está en no saber que hacer, sino en poner en práctica lo que bien sabemos que debemos hacer, como personas, como sociedad, como mundo.
Aunque parezca desalentador, todo esto que hoy vemos como un problema, es en verdad solo el comienzo, la hojarasaca. Si algún día pudiéramos solucionarlos, o al menos hacer una abstracción de ellos, caeríamos en la cuenta de otros problemas, o tal vez simplemente situaciones, que son aquellas en que verdaderamente nos va la vida.
Mientras tanto, vivimos como autómatas, muchas veces olvidados, otras desesperados por solucionar algo que si bien es condición necesaria para nuestra supervivencia, no pasa de ser el comienzo de la serpiente.
Yo mantengo la convicción de que una vida con los ojos abiertos, de trabajo, de lucha sin tregua por la verdad, la paz y la tolerancia, podrán con suerte darme alguna claridad frente al segundo y decisivo momento.
Este año, como todos, se presenta con un tono diferente. Atentos a su vibración específica sabremos lo que debe ser aumentado, disminuido e incluso abandonado. Aun los caminos que se cierran dejan una enseñanza cuando se sabe andar.
















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